{mosimage}Talento sobre el mar. Analí Gómez Quiroz es una tablista peruana de cabello rubio no exactamente por los genes sino por las arduas horas de prácticas bajo el sol, de ojos pardos claros, de dientes apretados por los brackets y con ese carácter travieso digno de aquellos 18 años. Ostenta los títulos del bicampeonato latinoamericano de surf 2003 y 2004 y el tricampeonato nacional de los años 2002, 2003 y 2004 y ahora subcampeona mundial junior de surf.
Desde niña ya sabía lo que era la pasión y la lucha sobre el mar, pues su padre Víctor es pescador de la playa Punta Hermosa, en donde le enseñó a dar sus primeras braceadas. Además, José Gómez, su hermano, se dedica a todo lo que es el deporte del surf, fue él quien la colocó por primera vez sobre una tabla, fue el gran apoyo en su vida deportiva. Le enseñó, entre otras cosas, a no bajar la guardia ante un tropiezo allá arriba, que solo respirara y se dejara llevar por el arte de las olas.
La campeona Sofía Mulanovich también tuvo mucho que ver en su la formación como deportista, ya que al verla correr esas grandes olas supo que quería imitarla. Recuerda que le regaló una tabla de surf que no la dejó en ningún momento. “La Gringa” Sofía Mulanovich y ella tienen muchas vivencias juntas a pesar de que Sofía le lleva cuatro años, pues no es inconveniente en aquella vida del surf ni mucho menos en ese lugar predilecto por ambas que es el mar.
“La Negra”, como se le conoce en el mundo de las olas, ha pasado por muchos obstáculos. Por su situación económica no tenía la vestimenta que protegiera su piel o una de esas tablas de marca que lucieran sus movimientos sobre las olas. Dice que este deporte es para gente acomodada, pues el costo de los implementos bordea los 500 dólares y ella no los tenía. A pesar de sus carencias se daba el gusto de surfear con polo y short sin importar el frío solo pensaba en hacer realidad sus sueños.
Recuerda que en una de sus prácticas, a pesar de que eran épocas de colegio, la vio Magoo de La Rosa. Gracias a él pudo perfeccionar su talento, pues la invitó a participar de su taller. Desde aquella fecha, cuando tenía once años de edad, no ha dejado de ser constante en este deporte, y de lograr todo o casi todo lo que se traza.
El mar le ha enseñado muchas técnicas en donde confirma que para el surf se necesita paciencia, tolerancia y suerte, pues este decide si aparece una buena ola que es sinónimo de puntos y con ellos se puede decidir un título. Por instinto y práctica reconoce cuál es la ola que le va a llevar a buen puerto. “Remas, te paras, disfrutas y te dejas llevar. Es una sensación que no puedo explicarla, pero no hay duda que la suerte hace de la suya en el momento”, comenta la joven deportista.
Luego de haber quedado subcampeona del Mundial Junior de Surf espera el próximo torneo del Latin Girls Perú 2007- Copa L’oreal Paris que se realizará este 10 de febrero. Después de estas exigentes competencias seguirá dedicándose a sus clases de inglés, a las salidas nocturnas con sus amigas, pocas veces con algún chico, pues sus once hermanos aún no le dan esa libertad, y como es de esperar seguirá dedicándole muchas horas del día a romper olas y cualquier tipo de prejuicio.












